Performativity in Architecture:
The Urban Operations of Estudio Teddy Cruz (ETC)

Rodrigo Tisi


La gran novedad que nos ofreció el concepto de globalización a propósito del progreso tecnológico de finales del siglo XX, fue proponer, por un lado, un ámbito “integrado” de economías mundiales y, por otro, un intercambio cultural sin precedentes en nuestra historia. En definitiva, lo que este concepto promete es el fortalecimiento de flujos y transacciones en ámbitos totalmente permeables, en distintos niveles. Claramente, esta situación casi ideal de sociedad era más factible de ser articulada en “territorios privilegiados,” en donde una infraestructura acorde permitiría el desarrollo de este fenómeno. Estos territorios privilegiados conciden con las zonas de los países más desarrollados como lo son Norteamérica, Europa y parte de Asia.

Pero la globalización también es un fenómeno interesante de analizar a propósito de lo que sucede con el movimiento de las personas, con el desplazamiento de individuos por temas relacionados con posibilidades de trabajo y nuevas oportunidades. Más allá del fenómeno  económico que acarrea el proceso de globalización, es quizás mucho más relevante lo que este concepto supone en cuanto a los aspectos sociales, culturales y políticos que naturalmente repercuten en la conformación de nuestras sociedades actuales. Mientras, por un lado, la globalización promete conexión y disolución de barreras, por otro, y casi como una contradicción, la globalización plantea hoy en día también, un bloqueo, aumentando los límites entre naciones y personas. La globalización supone el replanteo de temas fundamentales al momento de diseñar el desarrollo de la ciudad actual en términos de inserción, sobre todo si pensamos en aquella población flotante que “se cambia de ciudad” por razones de conveniencia. En otras palabras, lo que el flujo de personas ha generado en las ciudades actuales es un territorio fértil de situaciones espaciales y ambiguas para pensar nuevas formas de habitar en comunidad. Desde el punto de vista de la arquitectura uno podría decir que estos fenómenos de movilidad son factores fundamentales al momento de pensar y reformular la ciudad actual.

En Estados Unidos, por ejemplo, luego de los eventos del 11 de Septiembre del 2001 la migración de personas es un tema delicado. Desde entonces, las fronteras territoriales que conectan al mundo con este país se han transformado en verdaderas barreras mucho más evidentes y mucho más difíciles de ser traspasadas. La explicación tiene que ver con las “políticas” de borde1 implementadas que se expresan bajo los conceptos de “seguridad nacional” y “batalla al terrorismo”.  La seguridad del país se evalúa también, entre otras cosas, a propósito de una cierta “calidad” de procedencia, es decir, a propósito de una clasificación migratoria respecto del lugar de origen de los individuos que quieren traspasar dichos bordes. Las barreras se vuelven mucho más consistentes si la migración se refiere a grupos provenientes de las franjas “no integradas”, tal como sería el caso de México, el mismo vecino de los Estados Unidos. Este grupo no integrado de naciones está conformado por aquellos países de regímenes políticos represivos, de economías débiles o inestables. Los países integrados, sin embargo, disfrutan de una red de conectividad total que facilita todo tipo de transacciones.2 De esta forma, el cómo integrar a un vecino allegado sería la pregunta que quizás interesaría investigar si analizamos el territorio actual de operatividad de los arquitectos en el espacio entre lo integrado y lo no integrado.

Las propuestas que se llevan adelante en el estudio de arquitectura de Teddy Cruz plantean una manera operacional distinta, crítica y activa, al momento de formular los territorios de actuación arquitectónica. Antes que diseñar “formalmente” un proyecto de arquitectura es probablemente mucho más fundamental diseñar las políticas que permitan generar nuevos tipos de proyectos de arquitectura. Y si a estas políticas se le suman los condicionantes de una situación de borde entre naciones como sería el caso Tijuana-SanDiego, por ejemplo, y en el cual existen realidades muy particulares- en términos de diferencia social, cultural y económica-, el proyecto de arquitectura se vuelve en sí una herramienta para operar en la micro y en la macro dimensión de la ciudad, actuando en el nivel de una escala de comunidad local y también de nación como parte de una red global.

Uno podría decir que los proyectos de arquitectura que se plantean en el estudio de Teddy Cruz entonces existen en un nivel de operatividad mucho más complejo de lo que habitualmente se supone consideraría la práctica convencional de los arquitectos. Desde un punto de vista de performance sus soluciones apuntan a los aspectos de políticas sociales y culturales y de integración que naturalmente rodean a la obra en dicha “situación de borde”. Esta manera de operación y de investigación arquitectónica, en el contexto de “planificación urbana”, considera aspectos que desde el lente de análisis planteado por los estudios de performance ofrecen a la práctica de los arquitectos posibilidades operacionales distintas de las tradicionalmente conocidas. Se podría plantear que estudiar el performance de un proyecto es fundamental a la hora de analizar sus resultados como obra. Cruz plantea sus “prácticas de asentamiento” (“practices of encroachment”3 ), a propósito de la implementación de un nuevo tipo de vivienda que pueda servir como excusa para la transformación de las políticas de vivienda existentes en la zona de San Ysidro (adyacente a San Diego). En este sentido, el trabajo de Cruz establece un asunto fundamental de performance, relacionado con proponer o más bien con generar cambio.

Mientras los arquitectos no seamos capaces de articular las múltiples variables de un proyecto “complejo”, considerando todas aquellas dinámicas que influyen en la conformación actual de una ciudad, no habrá posibilidad de entregar una real solución a los temas de la vida contemporánea. Entender el proyecto de arquitectura en términos de su alcance performativo significa proponer en el territorio de los arquitectos nuevas prácticas, a proposito de una cierta colaboratividad con el sistema (planificadores, urbanistas, políticos, sociólogos, etc.). En definitiva, este lente propone en el proyecto de arquitectura un tono de ambición muy por encima de lo que éste supone en los términos formales y convencionales de la disciplina. Performatividad en arquitectura sería entonces algo así como construir algo más que un edificio.

Las operaciones del estudio de Teddy Cruz plantean desde el lente de performance un paradigma en el mundo de los arquitectos, y este paradigma es el de evaluar la ambición del proyecto en cuanto a sus resultados.4 En este sentido performance se refiere al resultado, casi sin importar el cómo. De esta manera, uno podría decir que lo que importa acá es resolver las necesidades arquitectónicas de una comunidad pero a través del uso o de la generación de las herramientas que sean necesarias para alcanzar aquella ambición arquitectónica impulsada por el mismo proyecto, a través de una operación en el Estado. En el caso de este estudio, ésto se logra reformulando las estructuras de la organización social y de las políticas urbanas en la zona de San Diego, integrando así a los “allegados” latinoamericanos a la comunidad a través de operaciones a un nivel de municipio y con el apoyo de ciertas organizaciones no gubernamentales. Vale la pena insistir acá que el proyecto arquitectónico en verdad no interesa tanto por su calidad estética sino por lo que hace o genera como resultado. Esto podría ser en sí casi una contradicción porque se podría argumentar que el diseño arquitectónico es un asunto principalmente estético. Performance opera en espacios de contradicción. De lo que acá se esta hablando en definitiva es entonces del diseño de un sistema de políticas que permita recibir a las personas que recolonizan la zona, entendiendo que estas personas no tienen una real cabida en la organización tradicional de la ciudad.

Paradójicamente, el grupo no integrado en el contexto de una nación desarrollada es el que genera la mayor cantidad de mano de obra, barata, y muchas veces informal. En el caso de Norteamérica esta participación es invisible, y necesaria para la mantención de la gran economía. Algunos estudios demográficos predicen que en la próxima década la población de California estará compuesta mayoritariamente por Latin/o Americanos. Esta población, que se desplaza en busca de mejores economías, inevitablemente altera y transforma la composición de las estructuras sociales y culturales, de las vecindades, tal como sucede con el caso del desplazamiento Tijuana-San Diego. Este fenómeno ha sido comentado por Teddy Cruz como una “colonización invertida”. 5 La población que cruza el borde formal o informalmente- en el sentido sur-norte- requiere de un lugar de guarida, y como cualquier otro individuo tiene derecho a una vivienda. Es evidente que el cruce de la frontera supone para el pueblo mexicano y latinoamericano una oportunidad de porvenir que probablemente es mucho más difícil de alcanzar en una realidad como la del país de procedencia. Fenómenos como los de importar una vivienda de “desecho”, en el caso de la transacción Norte-Sur, San Diego-Tijuana, a propósito del “desarrollo urbano” de la región estadounidense, es un hecho que ilustra la necesidad de algunos mexicanos de solucionar un problema básico de vivienda que el propio país no podría solucionar. Para algunos ciudadanos mexicanos, transportar una vivienda que es residuo y luego importarla a través de aduanas como objeto de valor significaría la manera de aceptar o al menos de intentar resolver problemas no solucionados de vivienda. La ciudad de Tijuana se ve favorecida con el material de desecho que produce San Diego. De esta manera uno podría argumentar que el reciclaje es parte de la cultura de globalización. En paralelo a situaciones como esta, el estudio de Cruz propone en San Diego una solución de vivienda dentro de otra vivienda de manera de solucionar el tema de vivienda de los inmigrantes Latinoamericanos.6

El estado en San Diego no considera el espacio necesario para los migrantes “allegados”. La fibra urbana y social de la ciudad se ve afectada por la llegada de familias migrantes, muchas veces ilegales. Consecuentemente, el estado no ofrece las oportunidades de vivienda a personas clasificadas en esta categoría. Es justo en este sentido que el estudio de Cruz propone un trabajo de arquitectos, en el sentido de dar solución a un problema básico de vivienda, y que desafortunadamente no sería considerado dentro las políticas de vivienda que promueve el mismo estado en San Diego. El proyecto de Cruz genera la posibilidad de entregar soluciones de vivienda por medio del análisis de ciertas particularidades de un territorio bi-cultural- tal como lo denominan en su estudio. De esta manera, su equipo es capaz de re-contextualizar procesos globales con la intención de generar paisajes más flexibles- “integrados”- a propósito de esta misma carcaterística globalizadora.7

El muro existente en el borde de los Estados Unidos y México divide dos realidades totalmente opuestas pero que son caras de la misma moneda. Tijuana es un territorio pobre, en cierta forma desvinculado financieramente del resto del México pudiente. San Diego, en tanto, es un territorio que disfruta de una economía sólida; esta zona constituye un territorio singular y privilegiado dentro de los Estados Unidos. Más allá de la existencia de dos realidades distintas, pero muy cercanas, territorialmente hablando, existe la conurbación de personas a propósito de esta misma proximidad. Es en este sentido que la operatividad del arquitecto debe prevalecer en téminos prácticos con objeto de intervenir en esta realidad concreta, actuando en el entorno a propósito de ciertas características, es decir, utilizando estos factores, complejos, de manera de favorecer el proyecto, en vez de coartarlo, en sus posibilidades o efectos.

Se agradece a Teddy Cruz por brindarnos el material necesario para esta publicación. Los créditos de las imágenes corresponden al ETC.

 

1 Se decide utilizar la palabra “borde” en vez de “frontera”. El borde se entiende como un límite crítico de traspaso.y a la vez implicaría una situación territorial “al margen” que no es necesariamete característica de la frontera. Hablar de un borde parece ser mas pertinente en una situación de diferencias, como sucede, por ejemplo, en el traspaso territorial entre los Estados Unidos y México.

2 Teddy Cruz en su texto expositivo “Border Tours. Strategies of surveillance, tactics of encroachment”. Inédito.

3 Ibid.

4 Para conocer la definición de performance dentro de un territorio de arquitectos, consultar el Diccionario Metápolis de arquitectura avanzada, ed. Manuel Gausa, Vicente Guallart, Willy Müller, Federico Soriano, José Morales, Fernando Porra. Actar, Barcelona, España. 2002

5 Teddy Cruz en Border Postcards: chronicles from the edge. James Stirling Memorial Lectures on the City. Canadian Centre for Architecture, Montreal and the London School of Economics, Cities programme in collaboration with the Van Alen Institute.2004-2005

6 Básicamente el proyecto de “Affordable Housing” (o “vivienda al alcance de muchos”) supone la implementación de una política que permita legalizar todas aquellas viviendas que han sido construídas sin el correspondiente permiso dentro de un predio con una vivienda ya existente, ésto con objeto de dar cabida a los allegados- muchas veces familiares de los residentes del predio original. Esta política de “desarrollo” se puede llevar adelante con ayudas de ONGs. La idea es permitir que el individuo no integrado pueda acceder a un monto para llevar adelante su proyecto. Se recomienda revisar el AHOZ “Affordable Housing Overlay Zone” descrito por ETC a propósito del taller realizado en Sci Arc y publicado en Architectural Design: "Architecture of Borderlands", Teddy Cruz y Anne Boddington eds. Vol. 69 7-8/1999 pags. 42-47.

7 Se recomienda revisar los proyectos del ETC, por ejemplo, “Corridors on Imperial, San Diego, California” o “Casa Familiar, Affordable Housing, San Ysidro, California.”