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En esta era de angustia post-milenio, donde las fronteras entre la religión y la ideología se desdibujan, donde las identidades sociales y personales están en crisis, y donde los medios masivos de comunicación y de destrucción (real o fabricada) y el enorme relativismo general nos enredan la brújula, Guillermo Gómez-Peña trabaja con ahínco para crear un nuevo mapa. Su arte, su pedagogía y la crítica cultural que ejerce se ven impulsadas por la conciencia de la fluctuante “tectónica” social, las metáforas oxidadas y el simbolismo enmarañado. Tal vez, sea en momentos como éste, donde no hallamos tierra firme, cuando una dosis de realidad puede evocarse únicamente en el cruce. Nacido en México D.F. y radicado actualmente en San Francisco, California, donde dirige su compañía de performance La Pocha Nostra, Gómez-Peña—artista chica-no/mada—desarrolla y “performancea” su material a través del mundo, en colaboración con colegas y co-conspiradores de muchas (y variadas) nacionalidades e identidades. Su arte preformático, sus proyectos multimedia y sus textos escritos son profundamente dialógicos, invitando a su público a cruzar, a travestirse y a zambullirse, con una mezcla de humor surreal y agudeza sagaz. Durante sus performances, el personaje chamánico de Gómez-Peña maneja el poder del ritual para ayudarnos a lidiar con la violencia que resulta cuando el fundamentalismo cultural choca con la inevitabilidad del cambio. Y cuando nos quedamos sin aliento, Gómez-Peña oprime el botón mágico que nos transporta al entremedio, donde fluye la paradoja y podemos volver a respirar. En sintonía con el tema-eje de esta edición de e-misférica sobre Fronteras, presentamos una cartografía “remixeada” de trabajos recientes de Guillermo Gómez-Peña. Señalado por el periódico The Seattle Times como un “poema hipnótico afín a ‘Howl’, la letanía de Allen Ginsberg de la época Beat”, A Declaration of Poetic Disobedience from the New World Border (Una declaración de desobediencia poética desde la Nueva Frontera del Mundo) es una poderosa denuncia poética sobre el “estado de seguridad” y las políticas de exclusión que nos convierten —a cada vez más de nosotros—en mojados socio-culturales. La Declaración aparece en esta presentación como texto y también en video, resultado de una colaboración con el cineasta Gustavo Vázquez. Incluye una galería de los distintos personajes de Gómez-Peña, recitando ritualmente frente a un nostálgico mapamundi escolar tan plano como una pantalla de computador. La Expo Chi-canaria también forma parte de esta sección y es una muestra de nueve bellas imágenes que forman parte de un portafolio llamado Foto performance, curado por Orlando Britto-Jinorio y realizado en las Islas Canarias en 2005. En estas foto-performances Gómez-Peña aparece junto a sus colaboradores de La Pocha Nostra, Roberto Sifuentes y Violeta Luna, así como junto a otros artistas, creando dioramas para un museo de identidades post-coloniales. Los invitamos a que visiten la sección de Textos para leer “Performing in ‘the zones of silence’” (Actuando en ‘las zonas del silencio’). Escrita por Gómez-Peña en diálogo con la curadora Gabriela Salgado, una argentina expatriada en Inglaterra, Zones es una reveladora conversación sobre la “exclusión dentro del mundo artístico ‘internacional’” que trata de iluminar las razones por las que a algunos artistas se les da acceso al micrófono, mientras que otros —también muy buenos— quedan desenchufados. No es ningún misterio que, en una época en que la gente cruza fronteras en números sin precedente—desesperadamente, a la fuerza, o impulsada por la necesidad de trabajo—reine el miedo al peligroso “otro”. Mientras se construyen murallas divisorias alrededor del mundo, la cartografía de Guillermo Gómez-Peña insiste en señalar, uno por uno, los agujeros en la valla. —Roberto Varea |
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