'Arte
público' en tiempos de memoria:
reflexiones sobre una controversia
María
José Melendo
Universidad de Buenos Aires
Argentina
Proyecto
del Estudio Baudizzone, Lestard, Varas (Arq. asociados Claudio Ferrari
y Daniel Becker)
I- En la actualidad se multiplican las luchas sobre la memoria pública
que conciernen a un trauma histórico. Sin embargo, estas 'explosiones
de memoria' encuentran resistencias respecto al modo de representación
del pasado, pues, ¿cómo contrarrestar la tendencia inherente
a todo monumento de domesticar, e incluso congelar la memoria? ¿cómo
recordar sin que el recuerdo devenga en clisés de mármoles
y de epitafios mudos? (1)
El presente trabajo intentará contextualizar la intensa discusión
que generó el Parque de la Memoria, emplazado en Buenos Aires,
a orillas del Río de la Plata. Si bien dicha discusión asumió
distintas dimensiones, a saber: éticas, históricas, artísticas
y políticas, procuraremos detenernos en el aspecto específicamente
estético del Parque, pues consideramos éste puede 'hacer
memoria', favoreciendo el desarrollo de una conciencia crítica
indispensable, toda vez que se persiga entender las representaciones estéticas
en términos de 'acontecimientos de memoria' o 'contra-monumentos'.
Con el análisis del proyecto urbanístico del Parque de la
Memoria entendido como un corpus (incluyendo monumentos, esculturas y
espacios verdes), nos proponemos determinar si es que estos artefactos
del arte público, logran burlar el inexorable destino de invisibilidad
que acecha los memoriales. En este sentido, creemos esta osificación
monumental puede evitarse erigiendo obras de arte 'anti-monumentales'
que se inscriban en lugares públicos. Éstas - a partir de
la experiencia estética que generan- instauran una insustituible
vía de acceso al pasado, atravesada por la vivencia del presente.
II- En diciembre de 1997, representantes de diez organismos de derechos
humanos presentaron a los legisladores de la ciudad de Buenos Aires la
iniciativa de construir un monumento y emplazar un grupo de esculturas
junto al Río de la Plata, para recordar a los detenidos-desaparecidos
y asesinados por el terrorismo de Estado de la última dictadura
militar. La Legislatura aprobó la Ley 46, que dispone un espacio
para que sea construido el Parque de la Memoria. A raíz de dicha
aprobación, se integró la Comisión Pro- Monumento,
en la que se llamó a un Concurso de Esculturas; fueron presentados
665 proyectos escultóricos de artistas de todo el mundo; estos
proyectos fueron compilados en un libro titulado Escultura y memoria.
La propuesta del Parque de la Memoria fue introducida en las bases del
"Concurso Parque de la Ciudad Universitaria" convocado por el
Gobierno de la Ciudad y la Facultad de Arquitectura de la Universidad
de Buenos Aires. Resultó ganador el proyecto del estudio Varas-Lestard
asociados con Ferrari y Becker. El proyecto prevé también
la construcción de un Monumento a los Justos entre las Naciones,
y de un Monumento a las víctimas del atentado a la sede de la AMIA.
De las catorce esculturas que se emplazarán en el Parque, ocho
corresponden a los proyectos ganadores del concurso, las restantes serán
realizadas por artistas invitados por la Comisión Pro-Monumento.
El Parque fue parcialmente inaugurado el 31 de agosto de 2001, sólo
se puede visitar la plaza de acceso en donde se hayan las tres esculturas
hasta el momento construidas: Monumento al escape, del artista Dennis
Oppenheim, Victoria, de William Tucker y la escultura de Roberto Aizenberg.
Monumento
al escape- Dennis Oppenheim (USA)
El 'Monumento a las víctimas del terrorismo de Estado' será
una herida abierta sobre una colina artificial de seis metros cubierta
de césped que atravesará el Parque; dicha cicatriz desembocará
en el río y estará jalonada por dos plazas ceremoniales
donde el paseante podrá detenerse. Una sala de exposiciones enterrada
en la colina permitirá traer muestras itinerantes. La intención
de los arquitectos ganadores del concurso, era desplegar una cicatriz
con forma de zig-zag (2). Claudio Ferrari - uno de los arquitectos involucrados
en el proyecto - expresó que el Parque es un espacio público
y no un epitafio, es un lugar que tiene que expresar la imposibilidad
del duelo, la cicatriz abierta. Rampas cavadas en la colina previenen
al visitante de ver el paisaje hasta que arriva a la cima; no hay nada
para ver, donde gente 'desaparecida' está siendo recordada. En
este sentido, los arquitectos del proyecto conciben la ausencia de significado
como un modo de expresar el pasado, a partir de espacios desprovistos
de funcionalidad, 'vacíos' que están para ser inteligidos
en sí mismos.
Del mismo modo, Oscar Terán advierte que "la memoria es el
intento por rescatar un 'vacío', por reponer lo que falta, lo que
no está, o mejor dicho, lo que está en el modo del no-estar"
(3).
Según Andreas Huyssen, el monumento tiene sensibilidad estética
pero está lejos de estetizar una memoria traumática. La
estructura en zig-zag está enmarcada por cuatro muros no continuos
donde se inscribirán los nombres de los desaparecidos, treinta
mil nombres figurarán en las placas ordenadas alfabéticamente;
muchas placas no llevarán nombre, conmemorando así, el vaciamiento
de identidad que precedió la desaparición. De este modo,
la memoria de los desaparecidos yace entre esas líneas en zig-zag
desplegando un espacio de memoria, frágil, sujeto a interpretación,
a la lectura de los nombres - y a partir de ellos - a cierta vivencia
del pasado. Si bien Huyssen advierte que el acto de nombrar es una vieja
estrategia de memoria que muchas veces diluye especificidades inexorables,
en este caso el nombramiento no es ni tradicional, ni heroico.
III- Actualmente los debates sobre museos y monumentos configuran la dimensión
estética de las políticas de la memoria. En su artículo
"El Parque de la Memoria. Una glosa desde lejos", Huyssen se
pregunta "cómo encontrar medios persuasivos de recuerdo público."
(4) En su opinión, muchos de los proyectos más convincentes
destinados a fortalecer y asegurar la memoria pública suponen intervenciones
en el espacio urbano, pues las ciudades son el campo de confrontación
donde las sociedades articulan su sentido del pasado y el presente; son
palimpsestos de historia, encarnaciones del tiempo en la materia, 'sitios
de memoria'.
Si bien Huyssen expresa que el Parque de la Memoria - al resistir el deseo
de olvido - se convierte en un agente de identidad nacional presente,
se pregunta "¿puede existir un consenso sobre la memoria de
un trauma nacional que enfrentó una fracción de la sociedad
contra otra, que dividió el cuerpo nacional en víctimas
y victimarios, beneficiarios y observadores?" (5)
Victoria-
William Tucker (USA)
Sin
embargo, es necesario destacar que como lo sugiere Leonor Arfuch, "la
forma de hablar de la memoria muestra hoy la huella de un giro que, más
que lingüístico, podríamos llamar semiótico
por su apertura a diversos sistemas significantes, y que condensa un largo
camino teórico: el de la distancia de la representación,
la lejanía sígnica del objeto, la ilusión referencial,
la escisión constitutiva del sujeto, la imposibilidad de la 'presencia'
plena - llámese realidad, verdad, Historia, texto, documento-."
(6) De este modo, creemos que desde esta concepción, los olvidos
políticos no serían infortunios en el trayecto hacia la
'recuperación del pasado' sino modos de ser y de hacer memoria,
avatares del tiempo y de la subjetividad inscriptos en el trabajo de la
narración. Por ello, consideramos el debate público, como
un componente esencial del éxito de cualquier proyecto memorialístico,
para captar la atención colectiva y convertirse en parte de un
imaginario nacional.
En este sentido, el Parque de la Memoria ha generado múltiples
controversias (7). Se criticó el hecho de que un mismo parque albergue
contenidos simbólicos de distintos órdenes, cuestionando
así, la construcción del Monumento a la AMIA y al de los
Justos entre las Naciones. Con relación a este punto, creemos que
los monumentos públicos y edificios emblemáticos de una
ciudad, devienen patrimonio simbólico de ésta; por sus rasgos
multiformes, Buenos Aires es una metrópoli, una entidad ecléctica
en donde conviven símbolos antitéticos, irreconciliables
entre sí. Por ello, la contaminación visual, auditiva o
simbólica que existe en las grandes ciudades, no es un elemento
que deba ser suprimido sino incorporado a la identidad de éstas.
Retrato
de Pablo Miguez- Claudia Fontes (Argentina)
Cabe señalar que la posición más radical en esta
discusión, la sostienen las Madres de Plaza de Mayo, en su línea
disidente, que no participaron en el proyecto del Parque. Para ellas,
construir cualquier metáfora material de la memoria - trátese
de un parque o de un paseo - es una manera de "consolidar la muerte
en la piedra". Esta posición se ubicaría en torno a
las denominadas 'retóricas de la inexpresabilidad o del silencio'
(8), para las cuales, cualquier intento de aproximación al pasado
traumático mediante la representación estética del
mismo, resulta obsoleto.
Por el contrario, Florencia Batitti, integrante de la Comisión
Pro-Monumento, advierte que el Parque de la Memoria brinda un espacio
de reflexión inédito (9) pues "los espacios que se
abren desde el arte y la cultura representan una oportunidad para transformar
las experiencias traumáticas en producciones vitales." (10)
Desde otro lugar, en su trabajo titulado "Vaciando el vacío.
Memoria, espacio y genocidio en la Argentina contemporánea"
(11), Cecilia Macón analiza el Parque de la Memoria. Según
la autora, el Estado argentino fue constituido sobre las bases de un estricto
proyecto moderno, iluminado sólo por una premisa: llenar el vacío
de la pampa. El mismo Estado fue el que decidió justificar sus
actos criminales creando el concepto de 'desaparecido'; dicho concepto
se erige como una negación absoluta del pasado. Macón expresa
que dicho vacío permanece condenado al silencio: al vacío
de la pampa y al vacío del río. En este sentido, el lugar
de emplazamiento del Parque resulta significativo (12), pues muchos de
los que hoy son 'desaparecidos' fueron víctimas de los tristemente
célebres 'Vuelos de la muerte'.
A su vez, Macón destaca que los parques usualmente son entendidos
en términos de espacios definidos por su capacidad para introducir
geometría en la naturaleza, a través de un proceso de desmantelamiento
del caos, como un radical 'otro' que constituye un espacio público
como paisaje. Sin embargo, los arquitectos del Parque habrían decidido
usar estos conceptos como punto de partida para desmantelar la idea misma
de 'parque'. Su proyecto advierte que la geometría tiene que expresar
silencio, introspección, exorcizando la presencia de la palabra
misma. Así, un parque parece capaz de expresar la ausencia y a
su vez, de criticar la necesidad de llenar cada espacio con una lógica
organizada: lo incompleto resiste el cierre. De este modo, los arquitectos
intentaron exhibir en el proyecto, la imposibilidad de domesticar los
hechos, invocando la otredad y la contradicción de la redención
en sí misma.
De acuerdo con Macón, el proyecto del Parque de la Memoria - al
enfrentar la representación del vacío - desafió la
lógica con la cual la ciudad de Buenos Aires y el Estado Argentino
fueron creados. La intención era llenar el vacío, enfrentado
la radical ausencia que el término 'desparecido' no terminaba de
nombrar. El mismo concepto de 'desaparecido' es melancólico: un
objeto cuya ausencia le ha dado un nombre para ser recordado; la radical
ausencia del genocidio argentino se expresa en el hecho de que no hay
imágenes del mismo, no es sólo una cuestión de cuerpos
sino de representaciones icónicas.
En este sentido, la decisión de "llenar de esculturas el parque"
(13) es para Macón una contradicción radical a la esencia
del Parque en sí mismo pues: ¿por qué 'vaciar el
vacío'? ¿por qué elegir esculturas para representar
el genocidio argentino? ¿por qué insistir en la presencia
radical del espacio tridimensional para expresar una ausencia? (14) Por
ello, Macón advierte que al llenar el Parque de artefactos - que
no parecen establecer ningún vínculo con el espacio abierto
- lo transforman en un 'paseo'. (15)
Para Huyssen en cambio, están errados los que toman determinadas
obras como modelos o antimodelos de conmemoración correcta pues,
según él, si bien hay trabajos mejores que otros, la efectividad
de las políticas de la memoria depende de su multiplicidad, de
su forma coral. (16)
Pensar
es un hecho revolucionario- Marie Orensanz (Argentina)
IV- En efecto, los 665 proyectos escultóricos presentados en el
concurso materializan todas las tendencias del arte contemporáneo
(17), por ello, celebramos este pluralismo conmemorativo, en el que no
hay condensaciones absolutas de sentido: "Lo que hay es un conjunto
de obras, dentro de las cuales se pueden identificar estrategias diversas
con respecto a los modos de representación, y la relectura crítica
de la idea de monumento." (18)
Es preciso advertir que muchos de los artistas del concurso expresaron
la necesidad de resemantizar el término 'monumento' para preservarlo
del peligro de reificación del pasado. En la memoria descriptiva
de su proyecto escultórico titulado Antimonumento, Perla Badjer
expresa que "el monumento debe ser negado, no puede concebirse a
la manera habitual, como sinónimo de glorias o triunfos pasados
... debe aparecer como un recordatorio de vergüenza". (19)
En este sentido, la propuesta crítica enmarcada en el concepto
"contra-monumento" (20) logra incluir el vacío de la
ausencia evitando falsas conciliaciones con el pasado; el arte, con sus
posibilidades simultáneas de distancia y acercamiento y su potencialidad
evocadora, despliega espacios reflexivos, huellas, trazos, márgenes.
De este modo, creemos que el 'contra-monumento'- al trabajar en los confines
de la representación - produce efectos perturbadores en la percepción,
comprometiendo activa y corporalmente, la propia capacidad reflexiva.
De ahí nuestro interés en concebir las esculturas del parque
como 'contra-monumentos', memorias artísticas plurales, polifónicas,
maquinarias de puesta en sentido del pasado, cuya diversidad no es sino
la cristalización de la dialéctica de su génesis.
Así, encontramos esculturas interactivas, espacios ideados para
ser transitados, e incluso espacios escultóricos arquitectónicos
(21) que disuelven las distinciones entre escultura, instalación
y monumento, recreando un espacio heterogéneo que participa de
estos términos, desplegando a su vez, su propia especificidad.
Por ello, la obra del arquitecto Clorindo Testa - con la que obtuvo la
cuarta mención en el concurso - resulta hostil a los encasillamientos,
conformando un 'lugar de memoria' antes que una escultura o una instalación;
lo mismo ocurre con el proyecto el danés Per Kirkeby, Memoria espacial,
en el cual se propone "Narrar mediante la percepción espacial".
(22)
Una de las propuestas más interesantes por su rescate filosófico
y elevado simbolismo, es la del colombiano Germán Botero titulada
Huaca (23).
Huaca-
Germán Botero (Colombia)
Para
las culturas andinas, la huaca es el sitio donde se concentra el intercambio
simbólico entre la vida y la muerte. Tomando dicho concepto para
referirse a los desaparecidos, Botero expresa:"La ausencia de un
rito funerario crea una dislocación, rompe los tejidos afectivos
que nos relacionan y unen como personas, pero también con nuestra
necesaria relación con el cosmos, con los espacios y temporalidades
que nos dan un continuum. El rito funerario nos estructura y nos ayuda
a aceptar la separación de nuestros seres inmediatos" (24).
La escultura es un fragmento horizontal que evidencia el espacio a través
de direcciones y de un vacío que habla de un cuerpo ausente, pero
explícito.
Este intento de 'materializar un vacío' o de evocar 'un cuerpo
ausente pero explícito', esta decisión de trabajar con antinomias,
de afianzar el hiato entre el acontecimiento y su representación,
está presente en el parque, tanto en el monumento a las víctimas
del terrorismo de estado como en ciertos proyectos presentados en el Concurso
de esculturas. De este modo, estos artefactos del arte público
se convierten en espacios de indeterminación en donde el transeúnte
cual exegeta interpela, hace decir a la piedra.
Huyssen advierte los innumerables monumentos de estilo decimonónico
que molestan en las avenidas y espacios públicos de Buenos Aires,
recordándonos - como lo señaló Robert Musil - que
la nada puede ser tan invisible como un monumento. No obstante, creemos
el Parque de la Memoria, logra enfrentar esta aporía generando
una presencia visible en el espacio urbano, la cual, desde el punto de
vista procedimental no es sino la instauración de lugares de memoria
autorreflexivos, que invitan no sólo a la reflexión sino
también a la controversia.
*
María José Melendo finalizó la cursada de
filosofía en la Universidad de Buenos Aires; actualmente redacta
su tesis de licenciatura sobre la representación estética
de la Shoá. Es adscripta a la cátedra del Dr Daniel Brauer
en la materia Filosofía de la Historia de la Universidad de Buenos
Aires y es integrante del Proyecto de investigación "El conocimiento
histórico del pasado reciente: debates y problemas" dirigido
por María Inés Mudrovcic, en Facultad de Humanidades de
la Universidad Nacional del Comahue.
NOTAS:
(1)
Cf. Graciela Silvestri, "Memoria y monumento", en: Punto
de Vista, nº 64, 1999, pp. 42-44.
(2)
Los arquitectos advierten que dicho concepto fue extraído del Museo
Judío de Berlín, ideado por Daniel Libeskind en el que se
inspiraron, tomando a su vez, los vacíos provistos de cierta materialidad
para representar la ausencia. En los trabajos de Cecilia Macón
y de Andreas Huyssen se trazan vínculos entre ambos edificios.Véase:
Cecilia Macón, Voiding the void. Memory, space and genocide in
contemporary Argentina, (inédito), trabajo final presentado en:
Foundation of Urban Studies, London School of Economy, Londres, 2002,
s/n; Andreas Huyssen, "El Parque de la Memoria. Una glosa desde lejos",
en: Punto de Vista, nº 68, 2000, pp. 25-28.
(3)
Oscar Terán, "Tiempos de memoria", en: Punto de Vista,
nº 68, 2000, p. 12.
(4)
Andreas Huyssen, "El Parque de la Memoria. Una glosa desde lejos",
ob. cit., p. 26.
(5)
Idem. Cf. "Museos, esculturas y placas que quieren honrar a nuestros
desaparecidos no conllevan honra si se erigen de la mano de quienes han
impedido e impiden el castigo a los culpables en nuestro país"
en: Inés Vasquez, "¿Parque Justicia?", en: Ramona,
nº 9-10, Dossier sobre el Parque de la Memoria, (formato digital).
(6)
Leonor Arfuch, "Arte, memoria y archivo", en: Punto de Vista,
nº 68, 2000, p. 35.
(7)
Para un análisis detallado de la controversia referida a la discusión
política véase: Nicolás Guagnini, "Juicio y
Castigo en el Parque", en: Ramona, nº 9-10, Dossier sobre
el Parque de la Memoria, (formato digital); Graciela Silvestri, "Memoria
y monumento", en: Punto de Vista, ob. cit.; "Quiero tocar
el nombre de mi hijo", Conversación con Tati Almeyda de Madres
de Plaza de Mayo, Línea Fundadora, en: Ramona nº 9-10,
Dossier sobre el Parque de la Memoria, (formato digital).
(8)
Como ha indicado con razón Andreas Huyssen, los debates en Argentina
encontraron una inspiración en las políticas conmemorativas
del Holocausto. Cf. Andreas Huyssen, "El Parque de la Memoria. Una
glosa desde lejos", ob. cit., p. 26.
(9)
Florencia Batitti, "Proceso de retrospección nacional",
en: Ramona, nº 9-10, Dossier sobre el Parque de la Memoria, (formato
digital).
(10)
Aníbal Ibarra, Presidente de la comisión Pro-Monumento,
en: "Oficios de la memoria", en: AAVV, Escultura y memoria,
Buenos Aires, Eudeba, 2000, p. 5.
(11)
Cecilia Macón, Voiding the void. Memory, space and genocide
in contemporary Argentina, ob. cit.
(12)
Tanto las memorias descriptivas de muchos de los proyectos presentados
en el concurso de Esculturas, como los escritos antes citados de Cecilia
Macón y Andreas Huyssen, hacen hincapié en la importancia
simbólica del río.
(13)
Cecilia Macón, Voiding the void. Memory, space and genocide
in contemporary Argentina, ob. cit., s/n.
(14)
Idem.
(15)
Cecilia Macón, Voiding the void. Memory, space and genocide
in the contemporary argentina, ob. cit., s/n.
(16)
Cf. Andreas Huyssen, En busca del futuro perdido. Cultura y memoria
en tiempos de globalización, FCE, México, 2002, p. 26;
"Obsesionados por recordar", Flavia Costa entrevista a Andreas
Huyssen, en: diario Clarín, 27 de abril de 2002.
(17)
Cabe señalar que en muchos proyectos escultóricos está
presente la problemática inherente a la recepción de la
obra de arte contemporánea, que debe explicarse a sí misma,
y que deviene entonces, dependiente del soporte escritural. Cf. AAVV,
Escultura y Memoria, ob. cit., p. 362. A su vez, otros proyectos,
caen en lugares comunes y en la repetición sintomática de
símbolos: pañuelos de las Madres, cicatrices, epitafios
mudos, obedientes del lenguaje figurado. Cf. Ibíd. p.157, 165,
285, 303,126, 104, 485, 639; otros proyectos en cambio, han intentado
traspolar anacrónicamente conceptos que provienen de otras culturas
y contextos: Antígona (p. 47) el Ave Fénix (p. 67). Por
otra parte, muchos proyectos resultan interesantes por atender a aquello
que Christian Boltanski llama, "pequeña memoria", cf.
AAVV, Escultura y Memoria, ob. cit., p. 366 y 665.
(18)
Nicolás Guagnini, "Juicio y Castigo en el Parque", en:
Ramona, nº 9-10, Dossier sobre el Parque de la Memoria, (formato
digital).
(19)
Perla Bajder, "Antimonumento", en: AAVV, Escultura y Memoria,
ob. cit., p. 59. El proyecto de Marjetica Potrc (ganador en el concurso)
también trabaja el tópico de la antimonumentalidad, cf.
AAVV, Escultura y Memoria, ob. cit., p. 530.
(20)
Cf. James Young, "The counter momument in Germany", en: Critical
Inquiry, vol.18, nº 2, 1992.
(21)
Véase: AAVV, Escultura y Memoria, ob. cit., p. 126, 356,
362, 371 y 201.
(22)
Per Kirkeby, "Memoria espacial", en: AAVV, Escultura y Memoria,
p. 361. A su vez, el proyecto de Carlos Rubén Cardenas puede ser
pensado en estos términos; cf. "Un recuerdo y homenaje a esta
presencia-ausencia simbólica materializada en ese espacio-cosa
que se mueve entre los volúmenes de chapa", Carlos Rubén
Cardenas, "Abrazo el dolor", en: AAVV, Escultura y memoria,
ob.cit., p. 121.
(23)
Véase: Guillermo Saccomanno, en: "Radar", Página
12, 13 de agosto de 2000, p.19.
(24)
Germán Botero, AAVV, Escultura y Memoria, ob. cit., p. 91.
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